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Hígado graso no alcohólico

Hígado graso no alcohólico
El consumo excesivo de alcohol puede traer consecuencias graves para el hígado, sin embargo, la enfermedad de hígado graso también puede generarse sin antecedentes de consumo de sustancias nocivas para la salud.

La enfermedad del hígado graso no alcohólico, NAFLD por sus siglas, es el aumento de grasa en las células hepáticas. Es una de las afecciones hepáticas más comunes y se presenta en pacientes que consumen poco o prácticamente nada de alcohol. 

Esta es una de las enfermedades hepáticas crónicas más comunes en Estados Unidos, además de estar sumamente presente en países occidentales. Algunos pacientes con NAFLD pueden desarrollar esteatohepatitis no alcohólica, forma más avanzada y agresiva de hígado graso. Así lo especifica mayoclinic.

¿Cuáles son los síntomas del hígado graso no alcohólico?

Por lo general no se presentan síntomas, pero cuando aparecen incluyen fatiga y dolencias en la parte superior derecha del abdomen. Por su parte, cuando la enfermedad se encuentra en un estadio más avanzado como en esteatohepatitis no alcohólica (NASH) o cirrosis, se presentan los siguientes síntomas: 

  • Bazo abrazado
  • Palmas de las manos enrojecidas
  • Inflamación abdominal 
  • Vasos sanguíneos de mayor tamaño 
  • Color amarillo en los ojos o la piel. 

Se recomienda realizar una visita al médico en caso de presentar algunos de estos signos. No obstante, también se puede prevenir la enfermedad si se mantiene una dieta saludable, rica en frutas, verduras y grasas buenas. También ayudará a mantener un peso estable y saludable, esto combinado con rutinas de ejercicio colaborará a evitar el desarrollo del hígado graso no alcohólico. 

Hay algunos factores que colaboran con el desarrollo o posible aparición de esta enfermedad. Como lo son: un síndrome metabólico, apnea del sueño, colesterol alto, diabetes tipo 2, síndrome de ovarios poliquísticos, obesidad, hipertensión. 

¿Cuál sería el posible tratamiento?

En primer lugar, se recomendará una pérdida de peso correspondiente al 10% de la masa muscular actual que presente el paciente. Aunque los factores de riesgo son menores si se disminuye en un 3 o 5 por ciento del peso inicial. Por su parte, aquellos pacientes donde la enfermedad haya avanzado gravemente y presenten cirrosis, el trasplante de hígado puede ser una opción. Se recomienda seguir las indicaciones del médico, quien atenderá de acuerdo a las necesidades de cada paciente. 

Ana Henríquez, redacción

Pasante de contenidos Fundahígado América

Eugenia Jiménez Alvaréz, revisión

Asistente a la coordinación Fundahígado América

Licenciada en Ciencias Biomédicas

Fuentes:

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